domingo, 11 de diciembre de 2016

El fuego

Ignoramos cómo sucedió. Personalmente, creemos que todo empezó cuando los niños quedaron fascinados por las llamas. Estas seguramente se produjeron accidentalmente por una chispa que prendiese unas hojas secas por ejemplo, la chispa puede ser que se hubiese producido por el choque de dos piedras.
A causa de su curiosidad hiperactiva y de la falta de experiencias amargas acerca de lo que sucede cuando uno se quema, pudieron sentirse más inclinados que los adultos a jugar con el fuego. Cabe la posibilidad de que el adulto más próximo apartara al niño de la hoguera y la apagara con los pies. Por otra parte, debió de llegar el tiempo en que un adulto más audaz que la mayoría considerara la ventaja de continuar el juego con una finalidad más útil.

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